DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA DE PLAZA DALÍ RESPECTO A LA VISITA DEL PAPA

DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA DE PLAZA DALÍ, RESPECTO A LA VISITA DEL PAPA, LA ASAMBLEA MUNDIAL DE LA JUVENTUD Y LA JERARQUÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA
La asamblea de Plaza Dalí desea manifestar lo siguiente:
La asamblea mundial de la juventud no es tal asamblea de la juventud, sólo será la asamblea mundial de la juventud católica, esto es importante a la hora de romper la manipulación lingüística que se deriva de esta afirmación. Como decía un clásico: “la filosofía es la lucha de clases en la teoría”. El lenguaje, la filosofía o la ética van siempre de la mano y nunca son neutras.
Dicho esto, también queremos manifestar qué, para nosotros, el Papa, como jefe del Estado Vaticano y de la Jerarquía de la Iglesia Católica, no es un sujeto neutro. Si la Asamblea de Pza. Dalí es contraria a la filosofía y a la práctica de los dirigentes de los grandes Bancos y las corporaciones multinacionales, porque para poder amasar las fortunas que poseen necesitan desposeer al resto de los ciudadanos de sus derechos y establecer un intercambio desigual no sólo a nivel de ciudadanos, sino de estados que es el principio en el que se sustenta una de las claves del mando capitalista para someter a la mayoría del planeta a una pobreza perenne, también lo es a la práctica y a la filosofía que han venido ejerciendo a lo largo de los siglos los dirigentes de la iglesia católica.
Además, no es casual que dicha iglesia goce de unos privilegios a nivel internacional que hacen que pueda inmiscuirse, sin apenas oposición, en la vida de las personas, sean o no creyentes, provocando situaciones, en los estados que visita dicha jerarquía, de poca reciprocidad en las relaciones entre estados soberanos, sobre todo cuando intentan establecer leyes de pretendido alcance universal cuando atacan las leyes  sobre el divorcio, las leyes sobre el aborto, las leyes sobre los matrimonios homosexuales o la leyes sobre la familia.
Sin olvidar que, sólo muy recientemente, el actual papa pidió cierto perdón por el estigma que pesaba sobre Galileo, sigue por llegar aún el día en el que en nuestro país la jerarquía de la iglesia católica, apoyada por el vaticano, pida perdón por haberse alineado de manera clara y contundente con el golpe de estado fascista de 1936 y la connivencia, después de la instauración de dicho régimen, a partir de 1939, con todos los actos ilegales y asesinatos que la dictadura fascista llevó a cabo con cualquier sujeto que se opuso a su ignominia.
Tampoco olvidamos los continuos abusos sexuales de niños y niñas a lo largo de la historia de dicha institución católica que, amparándose en el poder que ejercían, sólo muy recientemente al salir a la luz en distintos países no han pasado de una tímida crítica que en ningún caso ha acarreado juicios civiles como los que se llevan a cabo con cualquier ciudadano que cometa dichos abusos, sino tan sólo la separación, en última instancia, de su actividad eclesiástica.
Además, rechazamos el gasto público que va a suponer la visita a Madrid de Benedicto XVI. Manifestamos nuestra indignación por la financiación de dicha visita con el dinero de la ciudadanía, especialmente en un momento en el que se están recortando numerosos servicios sociales con el argumento de que es necesario disminuir el gasto público; y con un contexto en el país de casi 5 millones de parados según datos de la EPA.
El coste estimado de la visita del Papa durante las próximas Jornadas Mundiales de la Juventud del 16 al 21 de agosto será de 50 millones de euros, mientras que por ejemplo el recorte en educación realizado por la Comunidad de Madrid mediante la Ley 4/2010, de 29 de junio, de Medidas Urgentes, ha sido de 40 millones de euros, según estimaciones de la propia Consejería de Educación.
Por si esto no fuera poco, el Estado, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid han firmado un acuerdo de colaboración con la Iglesia Católica, por el cual, entre otras cosas, se ceden los Institutos públicos de la Comunidad como lugar de residencia para los asistentes a estas jornadas, ocasionando gastos (personal, electricidad, agua, instalación de duchas, desperfectos,…) haciendo uso de recursos que deben estar destinado exclusivamente a la educación de la juventud de Madrid.
A las ayudas directas del Estado, la Comunidad Autónoma de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, hay que sumar lo que el Estado dejará de ingresar en forma de impuestos, ya que el Gobierno deducirá entre un 45% y un 90% de lo que gasten los patrocinadores del evento (Grupo Prisa, Sogecable, Intereconomía, Vocento, Unidad Editorial, Iberia, FCC, Acciona, Abengoa, Telefónica o el Grupo Santander entre otros).
Por todo ello manifestamos nuestra oposición firme a la desviación de recursos públicos para fines privados.

Es ya hora, pues, que nuestra Asamblea de Pza. Dalí, resuelta a instaurar un nuevo mundo basado en alcanzar la libertad individual de todos los seres humanos de este planeta, rompa la mordaza que los poderes y los medios de comunicación han tratado de ponerle de cara a esta visita papal.
También es hora ya de denunciar el Artículo 16, párrafo 3º, de la Constitución Española y el Concordato de 1979 con la Santa Sede, que regulan las relaciones entre el Estado español y la Iglesia Católica. Dicha normativa instaura  un Estado aconfesional en el cual, sin embargo, se reconoce  un privilegio legal muy amplio en materias fiscales, culturales, educativas… etc.,  para la Iglesia Católica. Una institución religiosa que se ha caracterizado por sus posturas discriminatorias frente a las mujeres, las sexualidades no heteronormativas, y otras opciones existenciales, además de su rechazo a la razón y a la ciencia, pilares esenciales de cualquier tipo de pensamiento riguroso.

No vamos a tolerar agresiones de nadie (poder estatal o local) para frenar la libertad de expresión. Tenemos todo el derecho a manifestar nuestra crítica y disenso contra el jefe de un estado y una institución que ha pisoteado y sigue pisoteando la libertad de elección de los seres humanos, y que ahora, como siempre, se aprovecha de los miles de millones que los estados y sus instituciones sustraen del erario público y  vierten, haciendo aumentar aún más sus arcas privadas.
Queda claro, que nada tenemos que decir sobre la libertad individual que posee cualquier sujeto creyente, en esta o en cualquiera otra religión, a la hora de llevar a cabo sus creencias como mejor lo considere oportuno, siempre que su acción no suponga una exclusión de quien no comparte dichas creencias.

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